Rock de carretera · ES
A lo largo de la carretera
Letra completa y vídeo oficial
Letra completa
A lo largo de la carretera,
la carretera.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
He visto chicas con vestido de seda,
he visto chicas que me llevan a la cama,
he visto chicas con la boca grande y labios pequeños,
he visto chicas con colmillos que me muerden y no me dejan ir.
Kilómetros de humo, dudas en el bar,
promesas de neón que vuelven a fallar;
si miro por el retrovisor me veo llegar,
si acelero, la noche se quiere quedar.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
He visto pueblos quietos con nombres de canción,
moteles sin apellido y santos sin perdón;
he visto un guardarraíl guardar mi corazón,
y un perro callejero guiándome el camión.
He visto el sol en fuga detrás de un torreón,
la lluvia haciendo trizas el mismo pantalón;
he visto que el destino también paga peaje,
y el alma hace autostop buscando otro paisaje.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
Y si me pierdo que sea en tus señales,
que el kilómetro cero lo marque tu voz;
cuando amanezca que encuentren mis modales
debajo del asiento donde duermo yo.
La gasolina es poca, la fe ya veremos…
pero mientras suene el motor, seguimos.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
A lo largo de la carretera,
la carretera.
A lo largo de la carretera…
la carretera…
Perdí la cuenta de los trenes que dejé pasar,
las promesas que hice solo pa’ no pensar.
Y aunque el mundo no me aplauda cuando me caigo,
me levanto igual, aunque no haya nadie al lado.
Aprendí que la suerte no firma contratos,
que el fracaso te enseña si escuchas despacio.
Que la gloria no está en los que llegan primero,
sino en quien se levanta aunque huela a enero.
Tengo la fe del perdedor,
esa que no se vende ni pide perdón.
El corazón lleno de remiendos,
y un sueño chiquito, pero terco y sincero.
Cambié diamantes por piedras del camino,
descubrí que el brillo no está en el destino.
Y aunque a veces me canse de ser el valiente,
me consuela saber que sigo consciente.
Tengo la fe del perdedor,
la que se cura cantando dolor.
No necesito victoria ni altar,
me basta con volver a empezar.
Y si el mundo se empeña en verme caer,
le sonrío al suelo y me vuelvo a poner.
Porque hay derrotas que saben mejor
que mil victorias sin corazón.
Tengo la fe del perdedor,
la que resiste al viento y al rencor.
Y si algún día me toca ganar,
que sea sin dejar de dudar.
Tengo la fe… del perdedor.