Rap · ES

72000

Letra completa del rap de Paolo Cerviere

Letra completa

Setenta y dos mil. No en un año. No en seis meses. En dos días. Y todavía están discutiendo sobre quién sabía qué, quién avisó a quién y quién coño estaba mirando para otro lado. [Verso 1] Setenta y dos mil cruzando la frontera, Ceuta desbordada mientras Madrid espera, vecinos preguntando quién controla la entrada, y el Gobierno respondiendo con rueda de prensa ensayada. Primero que eran bulos, campañas y redes, que si Rusia, que si Israel, que si la extrema que viene, pero aparece un informe encima de la mesa: gendarmes señalando por dónde cruzar la verja. Agentes de paisano moviendo a la gente, eso dice el informe, que investiguen quién miente, porque si no fue Rabat, decidnos quién coño fue, pero basta de tratarnos como idiotas otra vez. No acuso al que llega de mover el tablero, el pobre es muchas veces el último peón del juego, yo miro más arriba, donde firman los acuerdos, donde sonríen en público y negocian en secreto. [Estribillo] Setenta y dos mil preguntas, ¿quién responde por ellas? Una frontera se hunde y Moncloa mira las estrellas. No quiero odio ni cuentos, quiero saber la verdad, porque un país sin fronteras pierde también autoridad. Y si sabías, dimite. Y si no sabías, también. Porque gobernar no es salir cuando todo ya arde en la tele. [Verso 2] Marlaska pide informes después del terremoto, como buscar el extintor cuando ya ardió todo, un documento dice una cosa, su dirección otra, y el ciudadano contempla la función desde la butaca. “Normalidad”, “coordinación”, “situación excepcional”, palabras administrativas para un problema brutal, cinco mil todavía esperando solución, mientras Ceuta lleva un mes soportando la presión. Más policías, más Ejército, más improvisación, ¿pero dónde estaba antes toda esa prevención? Porque reforzar la puerta después de que reviente no es estrategia de Estado, es llegar tarde siempre. Y no me llames racista por pedir identificación, fronteras controladas, ley y devolución. Ayudar al refugiado no exige ser gilipollas, ni convertir cada crítica en una guerra de etiquetas. [Puente] España no es un hotel sin recepción. Ni Marruecos es un colega porque salga sonriendo en una foto. Un Gobierno tiene una obligación sencilla: saber quién entra, por dónde entra, por qué entra y qué coño está pasando en su frontera. [Verso 3] Porque mientras arriba juegan a diplomacia, abajo el ciudadano paga siempre la desgracia, sanidad, seguridad, recursos y vivienda, todo tiene un límite aunque moleste decirlo en la izquierda. Y tampoco compro al listo que aprovecha la ocasión para odiar al marroquí que curra aquí un montón, el problema no es tu vecino que madruga como tú, el problema es un Estado que ha perdido el norte y el rumbo. Si hubo agentes infiltrados, que llegue hasta el final, Audiencia, Policía, pruebas y responsabilidad. Y si alguien desde Rabat empujó aquella avalancha, que España deje de agachar la cabeza cuando manda. Pero si el informe falla, que también se diga claro, yo no quiero propaganda venga del bando que venga, hermano. Quiero hechos, quiero nombres, quiero explicaciones, no otro circo parlamentario intercambiando acusaciones. [Estribillo] Setenta y dos mil preguntas, ¿quién responde por ellas? Una frontera se hunde y Moncloa mira las estrellas. No quiero odio ni cuentos, quiero saber la verdad, porque un país sin fronteras pierde también autoridad. Y si sabías, dimite. Y si no sabías, también. Porque gobernar no es salir cuando todo ya arde en la tele. [Verso 4] Sánchez, gobernar también es dar la cara, no esconder cada incendio detrás de otra palabra, no todo es fachosfera, conspiración y ruido, a veces cuando algo huele mal es porque algo se ha podrido. Que explique Interior qué sabía y desde cuándo, qué señales recibió, qué estaba investigando, cómo setenta mil personas llegan casi de repente y nadie vio venir semejante puto torrente. Si Marruecos es aliado, vaya forma de ayudar, si no tuvo nada que ver, se tendrá que demostrar, pero España no puede vivir pendiente eternamente de que Rabat abra o cierre el grifo de la gente. Yo quiero cooperación, pero estando de pie, derechos para quien venga y obligaciones también, asilo para quien toca, delincuente ante el juez, y el que no tenga derecho, que regrese según ley. Eso no es odio. Eso se llama Estado. Lo otro es dejar que el problema crezca hasta que explote y después salir diciendo: “Estamos trabajando”. [Outro] Setenta y dos mil personas. Setenta y dos mil historias. Y todavía demasiadas preguntas. No busques un enemigo por su piel, su apellido o su religión. Busca responsabilidades donde siempre deberían estar: en quienes tienen el poder.